El caballero Arnaldo
Al Caballero Arnaldo le gustaba comer las setas asadas con la salsa de la carne. Un buen día, como uno de cada tantos, se sentó en la mesa dispuesto a engullir tal delicioso manjar, pero...de repente llamaron a su puerta, a Arnaldo no le gustaba que le molestaran mientras disfrutaba de su manjar preferido y decidió no no levantarse a abrir, pero los golpes cada vez eran mas fuertes, eso podría significar que la cosa era urgente, asique se levantó de la mesa y gritando muy enfadado preguntó: ¿Quien osa a molestarme en la hora del almuerzo?
Se asomó por la mirilla y no vio nada, lo que enfureció más a nuestro caballero, el cual volvió a sentarse en la mesa dispuesto a disfrutar de sus setas.
ResponderEliminarToc, toc, volvieron a llamar.
Arnaldo se levantó rápidamente y abrió la puerta sin vacilaciones, ¡cual fue su sorpresa al ver un bebé en un cesto!