Fueron los siete minutos más largos de mi vida, y lo que a la postre determinarían que mi hermano fuera el primogénito y el favorito de mamá.
Desde entonces salía antes que Pablo de todos los sitios: de la habitación, de casa, del colegio, de misa, del cine... aunque ello me costara el final de la película...
Siempre me senti inferior a él, la familia no paraba de recordarme que él me "ganó" en la salida. La forma de ser de mi hermano también tiene que ver en mi forma de ser. Aunque somos gemelos él tiene una forma de ser muy sociable, no le da miedo absolutamente nada, se atreve con todo lo que le pongan por delante y confía siempre en obtener el mayor éxito en las cosas que hace. Yo por el contrario tenía la autoestima baja, no me creia importante y menos aun válido para alcanzar mis objetivos y por supuesto ni me planteaba alcanzar los objetivos de mi hermano ya que los veia como algo imposible.
Pasados varios años por fin vi la salida al final de este tunel. Nadie podría imaginar que un profesor tenía la solución a mi problema de inferioridad. Él se dio cuenta, sin apenas conocerme, de como me sentia o podia yo sentirme por dentro, de porque yo era de una forma bien distinta a mi hermano. No le hizo falta hablar con mis padres para darse cuenta de que tenía trabajo por delante si quería cumplir el objetivo que se había marcado: mostrar al mundo cual era mi verdadero yo. A él le debo todo lo que ahora soy, mi forma de ver las cosas en estos momentos, mi manera de relacionarme con los demas, perder el miedo a cosas que no debería temer, levantarme cada día con una sonrisa en la boca y con ganas de comerme el mundo como mi hermano,sin presiones, sin temores, sin sentirme inferior.
El no es consciente de lo que ha significado para mi, pero se que para él no existe mayor agradecimiento que ver que su trabajo y su actitud han obtenido los resultados que él mismo esperaba. En mi familia le estan muy agradecidos porque ellos lo intentaron con todas sus ganas pero no fue posible hacerme ver que yo era igual de importante que mi hermano, no podían imaginar que un profesor podría lograr lo que no consiguieron ni ellos ni ninguno de los especialistas a los que me llevaron. Desde entonces me di cuenta de que yo también quiero ser profesor, para que mis alumnos sientan que tienen un sitio en este mundo y que si ellos quieren, pueden.
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